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Desarrollo Integral con Enfoque Territorial

Desarrollo Integral con Enfoque Territorial

Fuente: Portafolio.co

Los diferentes estamentos de la sociedad, exceptuando el agropecuario, con cierta tranquilidad egoísta piensan que lo que está sucediendo en La Habana, en la discusión del primer punto del acuerdo (agro), poco o nada tiene que ver con ellos, y se equivocan de cabo a rabo.

Los diferentes estamentos de la sociedad, exceptuando el agropecuario, con cierta tranquilidad egoísta piensan que lo que está sucediendo en La Habana, en la discusión del primer punto del acuerdo, poco o nada tiene que ver con ellos y que esto es un asunto de las zonas rurales donde ellos nada tienen que hacer.

Pues se equivocan de cabo a rabo.

Aunque poco es lo que se conoce sobre lo que está sucediendo al interior de las conversaciones de paz, las partes sí han hablado de desarrollo rural integral con enfoque territorial.

Vale la pena resaltar que esta es una propuesta inicial del Gobierno, incluida en el proyecto de ley de desarrollo rural que se ha trancado, posiblemente, en espera de los resultados de las conversaciones.

En realidad, el significado de ‘desarrollo integral con enfoque territorial’ va mucho más allá de un pomposo nombre.

La visión integral significa que en el sector rural o en el territorio rural no existen exclusivamente las actividades agropecuarias, sino que allí confluyen diferentes actores y actividades, pero cuya población principalmente está inmersa directa e indirectamente en la producción agropecuaria.

Esa visión integral incluye entre otras actividades: salud, saneamiento, nutrición, conectividad, educación, cultura, recreación, capital humano, seguridad social, vías, energía, comunicaciones, ambiente, financiamiento, pequeñas industrias, comercio y por supuesto todo lo que tiene que ver con el desarrollo agropecuario, como acceso a los factores de producción, incluida la tierra.

El territorio como tal significa áreas agroecológicamente homogéneas que pueden sobrepasar fronteras municipales y aún departamentales, e incluir poblaciones.

Esto en sí podría complicar la administración de recursos.

En todo lo anterior, todos tenemos que estar de acuerdo, en el sentido que a los territorios rurales se les deben dar los instrumentos y las oportunidades para su desarrollo, y que eventualmente logren, por lo menos, igualar la calidad de vida de las zonas urbanas.

Esto es, pues, un acuerdo fácil y rápido al que tienen que llegar ya los negociadores.

Con la explicación anterior, se destaca que además de la institucionalidad agropecuaria, sí hay otros sectores de la sociedad que van a estar involucrados directamente en el proceso.

De parte del sector público estarán involucrados: salud, educación, infraestructura, bienestar social, comunicaciones, etc.

Por el lado del sector privado se deben presentar oportunidades para involucrar, además de la producción agropecuaria, la industria, la agroindustria, el sector financiero, los constructores, etc.

De todo esto surgirán también alianzas público – privadas en diferentes sectores. Sin embargo, para lograr lo anterior se requiere un gran liderazgo por parte del Presidente y un compromiso de parte de todos los Ministerios y del sector privado.

En primer lugar, se debe formular una política. Posteriormente, focalizar y formular planes de desarrollo rural y comprometer recursos oficiales de una manera generosa; esto por supuesto conlleva también a definir mecanismos eficientes de administración que también den confianza al sector privado para invertir.

Dentro del territorio también se habla de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) que inicialmente fueron pensadas como instrumentos para contener la expansión de la frontera agrícola, pero que ahora las piden las Farc y el proyecto de ley de Desarrollo Rural las plantea para cualquier parte.

Como están pensadas, las ZRC facilitan el desarrollo agropecuario de pequeños productores, evitan el microfundio y facilitan el manejo ambiental, pero hay que tener cuidado de no vulnerar derechos en el proceso de su constitución, y en cómo desarrollar mecanismos para que no se conviertan en enclaves sin Dios ni ley.

Luis Arango Nieto
Exviceministro de Agricultura

Foto: Portafolio.co